¿En qué consiste?
La anestesia es un acto clínico en el que el veterinario emplea diversos fármacos para que un animal entre en un estado en el que deje de sentir dolor.
Se caracteriza por producir hipnosis (sueño), analgesia (falta de dolor), relajación muscular y pérdida de reflejos.
Existen 3 tipos principales de anestesia:
- Anestesia local: se aplica a una pequeña parte del cuerpo, generalmente la piel.
- Anestesia regional: elimina la sensibilidad de una región o de uno o varios miembros del cuerpo.
- Anestesia general: produce un estado de inconsciencia.
Antes de realizar cualquiera de ellas, el veterinario realizará una evaluación preanestésica para conocer el estado de salud del animal y poder diagnosticar enfermedades ocultas que podrían producir complicaciones inesperadas en la anestesia. Esta evaluación previa también permitirá al veterinario elegir el protocolo anestésico más adecuado para ese paciente y esa intervención, ya que determinados métodos anestésicos pueden agravar ciertas enfermedades o desórdenes metabólicos.
EVALUACIÓN PREANESTÉSICA
Consta de varias partes:
· Recoger información del propietario: enfermedades o cirugías previas, alergia a medicamentos, tratamientos actuales…
· Realizar una exploración física.
· Realizar pruebas complementarias: se recomienda realizar un análisis de sangre para ver si el animal está o no anémico, para ver si está deshidratado y para conocer las funciones hepática y renal, ya que estos órganos se encargan de metabolizar y excretar la mayoría de los fármacos anestésicos.
Un electrocardiograma en animales con historia de enfermedad cardiaca o unas radiografías de tórax pueden ser necesarias para completar la exploración preanestésica. Dependiendo del estado del animal podrán ser necesarias pruebas especiales.
PREPARACIÓN DEL PACIENTE Y ANESTESIA
Después de realizar la evaluación anterior, el veterinario preparará al animal para que entre en la anestesia y en la cirugía de la mejor manera posible.
Deberá corregir los estados anormales, como la deshidratación. Luego podrá administrarle algún tipo de fármaco antibiótico o analgésico que resulte necesario.
ANESTESIA GENERAL
Centrándonos en la anestesia general, ésta tiene varias fases:
1. PREMEDICACIÓN ANESTÉSICA
En ella se administra medicación al animal para que se relaje. Ayuda a rebajar las dosis que serán necesarias para dormirle. También reduce otros efectos indeseables como salivación, vómitos, etc.
En este momento se prepara al animal, se le rasura la zona a operar, se limpia y desinfecta y se pone un catéter en la vena, por el que se le administrará la medicación necesaria y la fluidoterapia durante la intervención quirúrgica.
2. INDUCCIÓN ANESTÉSICA
El animal pasa de estar tranquilo a dormido. Se puede realizar con fármacos que se administran por vía venosa o por medio de gases con mascarilla. Permite poder “intubar” al animal, es decir, poner en su tráquea un tubo que llevará los gases anestésicos y el oxígeno al aparato respiratorio.

3. MANTENIMIENTO ANESTÉSICO
Se hace conectando el tubo que tiene al animal a una máquina que administra el oxígeno y los gases anestésicos.
El animal permanecerá conectado todo el tiempo que dura la operación.
Cuando se despierte se quitará el tubo que tiene alojado en la tráquea y que ha permitido que respire durante la cirugía.
Muchos propietarios de mascotas tienen “miedo a la anestesia”, sobre todo si su animal es mayor.
Debemos saber que no todos los procedimientos en los que hay que dormir al paciente van a necesitar una anestesia general.
Hay muchas pequeñas intervenciones que realizamos simplemente utilizando un sedante y anestesia local, lo cual reduce mucho el riesgo anestésico y proporciona una recuperación más rápida. Algunos ejemplos de ello son: extirpación de pequeñas masas cutáneas (tumores, quistes, verrugas), castración de animales machos (las hembras sí necesitan anestesia general para ser esterilizadas), limpiezas de boca, toma de biopsias…
Asimismo en AV Veterinarios disponemos de la monitorización necesaria para mantener vigilados a nuestros pacientes durante el procedimiento quirúrgico, de forma que podemos conocer en todo momento su nivel de oxígeno y CO2 en sangre, su temperatura, su presión arterial, su frecuencia cardíaca y respiratoria y su electrocardiograma.
4. RECUPERACIÓN ANESTÉSICA
Una vez finalizada la intervención el animal se mantendrá en una zona tranquila y caliente y se le administrarán nuevamente analgésicos si son necesarios. Permanecerá en observación durante el periodo que el veterinario determine, en función de la cirugía y de su estado.
Generalmente, tras una cirugía mayor, realizada temprano por la mañana, el paciente permanece en observación hasta última hora de la tarde. Procedimientos menores pueden requerir un par de horas de observación y los podemos equiparar a la cirugía ambulatoria que nos pueden realizar a nosotros.
